viernes, 27 de febrero de 2009

Rosa Fdez. Salanova, Chuca Garrote y Gascón.


Se acerca la primavera al galope. El Arte hierve, la pintura se derrama sobre el lienzo, el barro toma forma y se transforma. Mis amigos se animan y exponen, los de ayer en A Coruña, los de hoy en Ferrol. Es igual donde sea, la verdad, la realidad es que el Arte está vivo en todas sus expresiones. Yo actué este lunes y el martes en un "sainete" que se representa todos los años en A Coruña en carnaval y que se conoce con el nombre de Apropósito. Este año se cumplen 25 de la fundación de la compañía y yo cumplo 20 años como componente de la misma. Próximamente y con más calma os explicaré lo que son los apropósitos y quienes formamos la compañía, o mejor dicho las compañías. Seguro que en los próximos meses expondrán más amigos y colegas y yo seguiré escribiendo como hasta ahora, quizás en una loca carrera "hasta" el infinito. También os animo a que visitéis esta exposición en Ferrol, que a parte de Arte es la unión de dos extremos de esta "piel de toro" como son Cataluña y Galícia, representados por Terrassa y Ferrol. Dos pueblos, dos comunidades, seres de este planeta que a fin de cuentas, poco a poco y día a día cada vez se va haciendo más pequeño, y algunos parece que no se dan cuenta, no lo ven o no lo quieren ver.

jueves, 26 de febrero de 2009

Susi Babío y Laureano Quesada exponen.






Dos amigos, dos artistas como la copa de un pino. Reconocidos nacional e internacionalmente, exponen el próximo Marzo en la Sala Xerión de A Coruña. Yo recomendaría a todos aquellos amantes de el Arte que no faltasen a la cita, y a aquellos que no son tan amantes que no se perdiesen esta exposición porque en ella aprenderían a apreciar algunas de las cosas buenas que la vida nos ofrece. Aprenderían a amar la pintura y la escultura, a ver a través de los ojos de los sueños de los soñadores. Quizás, tal vez, a ser un poquito mejores, a descubrir la belleza de las cosas. A aprovechar el tiempo, que bastante poco tenemos en esta vida, en algo que nos permita disfrutar de la poesía del aire que nos roza, de la poesía de la luz que nos ilumina, de la poesía de la tierra que nos soporta.





No os lo perdáis, hacedme caso.

sábado, 14 de febrero de 2009

Sé que hay un lugar...





Yseult, óleo.
Sir Frank Dicksee (1853-1928)











Sé que hay un lugar
a donde me llevarán mis pasos

los últimos días del inevitable invierno

allí recordaré tus besos

en mis labios secos

recordaré las cálidas sábanas

que un día cubrieron tu piel

y mis deseos.


Sé que hay un lugar

en donde te veré de nuevo

sé que hay un lugar

¿recuerdas?

entre la vigilia y el sueño.


Francisco Vila ("Las Cárceles del Viento", poemas. A Coruña 2004)

miércoles, 11 de febrero de 2009

A la noche


J.W.Godward
"Dolce far niente", óleo.



A todos aquellos que sienten como yo.



¿Te duelen los besos, noche?

¿Te duelen los besos, noche? -pregunté a la noche-
Y los abrazos ¿Te duelen?

¿Te duelen los amantes? -insistí-
¿Y sus caricias? ¿Sus miradas?
¿Te duele su ignorancia?
¿Su frescura? ¿Su presencia? ¿Su premura?

¿Eres tú, noche, testigo
o culpable?

¿Son las sombras de tu luz
las que provocan?
¿Es el silencio de tu voz apagada
que me excita?

Dime noche
¿Es el frío de tu aliento
el que enciende los sentidos
y los quema?

Es quizás tu alianza con la luna
la que pretende arrebatar
los misterios a las brumas.

¿Te duelen los besos, noche?
¿Sientes celos del amor y de los sueños?

Francisco Vila ("Las Cárceles del Viento", A Coruña 2004)

lunes, 9 de febrero de 2009

Hada celta II. A un cuadro y a una amiga.





La verdad es que tenía una deuda pendiente con este cuadro y con su creadora. Había acompañado a esta obra, el año pasado, de unos versos del poema completo. Mi intención era completar el poema en una unos días, pero los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y hasta hoy. Y hoy dije: "de hoy no pasa". Y aquí está. Espero que le guste a la madre de la criatura y a toda/o que lo quiera leer. Ya sabéis, si gusta o no, al final podéis dejar un comentario sobre el mismo, o sobre política, o sobre el tiempo, o sobre lo que quiera cada uno. Pero animaros. Gracias.




Diandra (El hada de las fuentes celtas)


En lo más recóndito del bosque

muy lejos

en lo más hondo del tronco de un árbol hueco

justo donde los robles más altos

cubren de hojas el cielo

dos ojillos atisban la hierba

un tembloroso y húmedo hocico

olisquea el aire

y el viento. Algo pasa

el pequeño lirón está inquieto.

Es el espíritu errante del bosque

el más valiente, el más pequeño

el que tiene miedo.

Siente y presiente el peligro

la simple brisa lo mantiene inquieto.

Alguien llora y añora

otros tiempos

cuando náyades, hadas y duendes bailaban

en las noches de luna llena

junto a las aguas del río

de cantos rodados

y alrededor de las fuentes de aguas alegres.

En un claro del bosque

frente a las altas cumbres

al pie de las frondosas laderas

donde la lluvia se convierte en bruma

se esconde el estanque secreto

el de las fiestas de hadas y duendes.

Allí se contaban historias y cuentos

trasformadas más tarde en leyendas.

Junto a él, en sus aguas transparentes

refresca sus pies descalzos Diandra

el hada de las fuentes celtas.

Descansa sus alas

de cristal transparente

y en su regazo se acunan

la brisa, las aguas del río

y la bruma.

Diandra medita, piensa

y sueña.

Con mirada triste añora los juegos y risas

en la casa grande de la colina

la mansión antigua y regia

desde donde dominaba sus tierras

el legendario y noble señor de Hibernnia.

Aquellos días felices

en los jardines secretos

entre altos cipreses, abetos

y flores de Dondiego

las luces mágicas inundaban las noches

compitiendo con las estrellas en sus vuelos.

Diandra recuerda

hundiendo sus pies desnudos

en las frías aguas

del río que la vela.

Es Diandra una historia

es un cuento en las noches de invierno

y en las noches de estío

al frescor de la luna llena

es Diandra una leyenda.

Diandra es la vida del bosque

es el aire del deshielo

y el calor tibio de la luz del sol

que lo atraviesa.

Es su aliento

es la bruma que en las ramas se enreda

es la magia y el misterio.

Si otra noche

el cristal de sus alas quietas

se volviese alegre y revuelto

batiendo el aire y removiendo estrellas

esa noche

volverían las mariposas

a bailar sus danzas en silencio

a la sombra de la luna

y a la luz de las hogueras.

Esa noche seré otra vez

aquel poeta

que dormido y ya sin fuerzas

escribió un poema

al espíritu del bosque

a la magia, al aire, a las sombras

al susurro del viento entre las ramas

a Diandra

el hada de las fuentes celtas.


"Diandra

el hada de las fuentes celtas

la de sonrisa triste

la de mirada ausente.

La que oculta sus pasos

entre la hierba fresca

y cuando el sol calienta

y el día crece

sus huellas huyen hacia la noche

y entre las sombras se pierden"

(Francisco Vila. “Diandra” El hada de las fuentes celtas. A Coruña, 2008)

martes, 3 de febrero de 2009

Con un grupo de buenos amigos


No todo van a ser pinturas, esculturas y poesía. Hoy les toca el turno de dar la cara a los responsables de esas maravillosas obras de arte, que son sus pinturas y esculturas. Y junto a ellos el poeta de las pobres poesías que a veces acompañan a sus obras. De izquierda a derecha, Carlos Barcón, Rosa Fernández Salanova y Corín Diego, pintores fantásticos. Dolores Marcaró, una coleccionista de arte que anima a la poesía. Pepe Gascón, un Escultor de Sueños. Manoli Castro, una mujer como lo que sus pinturas representan. J.R.Rey Dopico, miembro activo de la SAF. Y cerrando filas, con la satisfacción de estar en buena compañía, el que esto escribe.

jueves, 29 de enero de 2009

Las sombras de los sueños (Poema)




Qué mejor que un rincón en la costa de las Islas Cíes, frente a Vigo, en mi Galícia, para ubicar este poema.




Las sombras de los sueños


Las sombras de los sueños
en las pesadillas son azules
como el azul del mar a lo lejos
donde el horizonte se tensa
y las gaviotas se pierden en vuelo.
Las sombras de los sueños
desaparecen en el mar, entre la distancia y el cielo.
Pero hay una playa lejana
olvidada del destino, de la noche y del viento
donde las olas duermen sobre la arena
entre sábanas de cristal con ribetes de encaje de estrellas.
Allí fondearé mi barca, frente a esa playa olvidada
y lanzaré mis redes sobre las aguas azules
quiero pescar a los sueños mientras permanecen dormidos
escondidos entre las rocas
sin sombras que los vigilen.
Quiero que mi barca se llene
que rebose la bodega
que los sueños e desborden
y que inunden la cubierta.
Quiero zarpar cuanto antes y navegar mar adentro
intentando engañar a las sombras
ocultando mi barca en la noche
escondida detrás de una estrella.
Quiero por fin despertar de mi sueño
y contemplar en las olas
las sombras transparentes del océano inmenso.
(Francisco Vila. A Coruña, Octubre 2006)

martes, 27 de enero de 2009

Profundamente yo (Un poema)

Rosas isabelinas. De la tierra que mi mujer y yo trabajamos. Las he bautizado así en honor a ella, que a fin de cuentas es la que se encarga de las flores, yo intento hacer el resto de los trabajos "pesados".
He elegido las rosas para acompañar un pequeño y reciente poema mío. Espero que os guste, si no es así mandarme un comentario. Y si os gusta, mandarlo también.






Y la vida después... (Profundamente yo)


Del mar, las aguas
del cielo, las estrellas
de la vida, la muerte
del destino, la incertidumbre
y la duda.
Del amor ¡Quién sabe del amor!
Del amor, la sorpresa quizás
el desconcierto, la ilusión
las aguas, las estrellas
la incertidumbre
las dudas
y la muerte
y la vida después... la vida.
(Francisco Vila. A Coruña, 16 de Octubre de 2008)

miércoles, 21 de enero de 2009

Un poema, una tierra...


La tierra que yo trabajo, la que me da sus frutos, sus flores, sus satisfacciones. La que me compensa. Mi tierra.








Despierta niña


Alzó el vuelo, a la mañana, el viento
asomó la luz
el sol estiró sus brazos al cielo
las sombras y la noche
recostaron su descanso
en la orilla contraria al cansancio
y al sueño.
El trino de los pájaros se elevó
lento
el canto del gallo a lo lejos
despertó al corral
a las flores y al huerto.
Es la aurora que viene corriendo
gritó el ruiseñor alerta
es el aliento de la bruma
contestó el gorrión
son los dedos invisibles de la brisa
que descorren incansables a la niebla
cantó el jilguero.
Solamente es otro día
advirtió convencido el martín pescador
y en lo alto del monte
lo confirmó decidido el balido salvaje
del carnero.
La claridad y los brillos
retozaron sus destellos en la hierba
y las aguas de los ríos
mansas y tranquilas en la noche
a saludar al alba acudieron
alborozadas y ruidosas
navegando náyades y duendes.
Despierta niña de tus sueños
que la vida, de nuevo, está llamando a tu puerta
y como cada día insiste e insiste
que la atiendas, la acaricies
y le peines sus cabellos frente al espejo plateado
donde se reflejan
yu mirada aislada, su sonrisa
y mi silencio.
(Francisco Vila. "Despierta niña", poema. A Coruña, diciembre 2005)

sábado, 17 de enero de 2009

A Laureano Quesada, pintor y amigo.


Laureano Quesada. "El espejo", óleo.




Alguien dijo alguna vez que para que el arte sea arte, la obra debe decir algo, transmitir. Supongo que lo que a mi me dice y transmite la obra de Laureano es, simple y llanamente, que está creada por un artista que es arte puro y duro. Siente el arte y su arte lo saca de sus entrañas, lo desgarra hasta el lienzo. Por qué negarlo, la pintura de Laureano me llena el alma de poeta y lo tengo que confesar. Y es por eso que la acompaño con un humilde poema que podía haber sido escrito para este cuadro en particular.


A la vuelta de las horas...


A la vuelta de las horas
al regreso de un momento
le confesé al viento mis recuerdos
y me contestó la ausencia
con silencios y silencios.

(F. Vila, del libro de poemas "El lenguaje sutil". A Coruña, 2006)

lunes, 12 de enero de 2009

Pepe Gascón, El Escultor de Sueños.




Pepe Gascón en su taller, esculpiendo sueños.






Acababan de abandonarnos, como todos los años y resulta cruel decirlo, los tres Reyes Magos. De Papá Nöel ya ni se sabía donde estaba, se supone que en el Polo Norte. Aunque pensándolo bien, no se por qué se marchó ya que el Polo Norte sigue entre nosotros y no tiene visos de abandonarnos. Bien, pues como estaba explicando, los Magos de Oriente se habían ido, vaya usted a saber a donde, pero no a Oriente que allí poco o demasiado tendrían que hacer. Así que como para todos, era día siete de Enero y ya no estaban. Pero una de las cosas buenas que habían dejado era una reunión de la Sociedad Artística Ferrolana donde podíamos volver a encontrarnos una serie de amigos y colegas en esto de las artes plástico-literarias, para presentar un libro de cocina elaborado a base de las recetas más curiosas de un grupo de artistas y amigos de la Sociedad. Para ayudar, con su venta, a la Cocina Económica Ferrolana. Por mi parte recomiendo a todos los que me visitáis que lo compréis, merece la pena y así ayudáis a una buena causa. Lo podéis adquirir a través del contacto de la pagina de la Sociedad o directamente en la Papelera Ferrolana. Y en esa reunión de amigos pude charlar y disfrutar de la velada, entre otros, con un buen amigo, gran persona y gran artista, El Escultor de Sueños.

domingo, 11 de enero de 2009

A Maruja Quesada



F. Vila "La cocina de mis sueños". Carboncillo.




Este es un mal dibujo que he realizado para acompañar al poema que a continuación os presento y que en este caso se lo dedico a una compañera en este universos de los blogs; que forma parte de los enlaces de mi blog y que hace poco ha tenido el detalle de incluirme en el suyo, cosa que agradezco infinitamente; que todavía no tengo la suerte de conocerla personalmente. Que sin embargo ya conozco a su primo, uno de los grandes pintores de los que puede presumir este país, Laureano Quesada. Y que espero que le gusten mis "versos replicantes" (con todo mi cariño), a su entrada de blog "Ella no compensa mi ego" de Septiembre de 2008, creo. Os recomiendo "El blog de Maruja", para conocer, presumo, a una gran mujer, a una gran persona.



Cada cual...




Cada cual tiene su espacio

su rincón

su lugar de trabajo.

Yo, sin ir más lejos

compagino la cocina y el canto.

El canto de versos poéticos

justamente aderezados

con melodías, pimienta

sal, ajedrea

y una pizca de albahaca.

Y así, entre comidas, cenas y desayunos

sobre todo al caer la noche,

cuando ya no queda nadie

y me encuentro otra vez solo,

escribo para mí mismo, para el silencio

y para las sombras que alimentan

a una imaginación sin fondo.

Es mi cocina un lugar de trabajo

es mi pradera, es mi valle

es una cueva, es el mar

es el cielo

e incluso es mi aire.

Cuando al final ya me siento

y tomo la pluma en mi mano

al igual que el pintor el pincel, a modo de sable,

comienzan a fluir un verso tras otro

como gotas de sangre roja,

mi sangre.

Fluyen a borbotones

se desangran

en poemas de dos versos

o en poemas de mil palabras.

En ese instante invoco a las musas

para intentar conseguir la clave

que me permita entrar de puntillas,

sin que nadie se percate,

en ese mundo mágico, extraño, fantástico

donde los versos son el lenguaje

el firmamento es el olvido

el aire es mi aliento

y la luz de neón es el sol

que ilumina a los sueños.

Me sumerjo entonces en un lugar

donde los gritos se convierten en silencio

los susurros en el clamor del viento

la luz es la vida

y la noche, donde mora el alma

el espíritu supremo

que desde muy joven me guía

me acompaña y me lleva a las tierras

donde duermen los duendes,

donde habitan las hadas

y en donde los recuerdos se funden

en ríos rojos de lava.


Francisco Vila 30-03-07 (02:45 h)

viernes, 9 de enero de 2009

La muchacha de la Casa Luna XVII

Fina Cajiao, óleo.





Un campo de amapolas. Que mejor que la naturaleza con sus extremos de color y olor. Que mejor que este cuadro de Fina para despedir, temporalmente, la novela hasta dentro de unas semanas. Vamos, algo así como las series de TV cuando termina la temporada y después vuelven con más sorpresas y más energía. Rosetta y Ricardo se toman unas pequeñas vacaciones. Por lo tanto "La muchacha de la Casa Luna", último capitulo de la primera temporada. Vaya, pues no queda mal.


La muchacha de la Casa Luna

XVI I

Lograron salir de la comisaría casi sin darle al inspector Barroso ninguna explicación del motivo por el que habían vuelto. Ricardo se justificó con una queja banal y estúpida, pero ante todo lo que estaba ocurriendo y sobre todo ante la postura oficial, podía parecer hasta una queja o protesta lógica, de una actuación irresponsable. Y la explicación que Ricardo argumentó fue la siguiente: “Habían vuelto para, como periodistas que eran, hacer las fotos oportunas de lo acontecido la noche anterior para escribir el artículo correspondiente del “accidente” de la muchacha y cuando habían llegado, el servicio de limpieza estaba recogiendo la basura y limpiando la calle. Y claro, consecuentemente, habían alterado el lugar de los hechos borrando todo el encanto detectivesco-policiaco que tenía la noche anterior. Y parecía que al inspector le había convencido el enfado que Ricardo “aparentemente” tenía, porque hasta tobo el detalle de intentar tranquilizarme y pedirme disculpas por la actuación “irresponsable” de los barrenderos. Era curioso, no se había dado cuenta de que a aquel lugar y a aquella calle no acudían los barrenderos desde hacía meses, por no decir años.

La verdad es que se fueron de la comisaría a toda velocidad y en la primera cafetería que encontraron, a suficiente distancia de su “querido” inspector, entraron para poder desayunar saboreando un humeante “Colombia superior”, especialidad de la “boutique del café”, que es como ahora se denominan algunas cafeterías decoradas y ambientadas en un estilo “retro”, que la verdad sea dicha les da un halo de misterio al estilo Ágatha Christie, que a Ricardo le fascinaba. Así que entre sorbo y sorbo Rosetta volvió a insistir después de un largo silencio:

- ¿Por qué a nosotros Ricardo? ¿Por qué?

(Francisco Vila. “La muchacha de la Casa Luna, novela. A Coruña, nov. 2005)

lunes, 29 de diciembre de 2008

La muchacha de la Casa Luna XVI. Óleo de Fina Cajiao



Fina Cajiao, óleo.









Los bosque, los senderos y veredas. Los ríos bordeados de frondosas arboledas. Todos estos lugares siempre han tenido un atractivo mágico para los pintores y para los poetas. Fina no se ha podido abstraer de esa magia y aquí lo plasma con todo su arte y saber hacer.






La muchacha de la Casa Luna

XVI

Habían vuelto a la comisaría, iban con toda la intención de contarle todo al inspector Barroso. Y sobre todo poner una denuncia. Pero ¿a quién iban a denunciar? ¿Con quién habían hablado? Le darían el número al inspector y el descubriría quién era el propietario del móvil. Sí, eso harían.

Entraron en el despacho de Barroso, quien los recibió un poco sorprendido y un tanto animado.

- ¡Vaya! Pues sí que han sido rápidos para volver ¿Qué les trae por aquí? Si casi no nos hemos despedido. No me digan que necesitan más información.

- Bueno, no es precisamente información lo que necesitamos – contestó Ricardo, un poco azorado-. Queríamos informarle de…

- Espere, espere un momento – lo interrumpió el inspector-.Tengo más noticias e información para Vds. Quizá les sirva para algo. Han comenzado la autopsia de la muchacha, pero en el reconocimiento inicial han descubierto un par de cosas curiosas. A nosotros no nos dice nada, pero quizá a Vds. les valga. El forense ha descubierto una importante infección en la boca de la chica, y sobre todo marcas que revelan la utilización de una prótesis correctora. Que, por cierto, no llevaba colocada. Bueno, la verdad es que, según el forense, tampoco podría llevarla pues los dolores de la infección se lo impedirían. ¿Esto les dice algo? Por cierto ¿acerca de qué querían informarme?

A Ricardo se le acababan de encender todas las luces de alarma. Una infección en la boca, una prótesis… Algo empezaba a encajar. Y él empezaba a desencajarse. ¡Prótesis, prótesis, prótesis! La cabeza le iba a estallar. ¿Era imposible o era verdad? ¿Existen las casualidades? ¿El azar es real? Si salía de esta tendría que comprar lotería. Estaba convencido de que podría hacerse rico. Y además de todo aquello ¿qué era lo que ocurría con la policía? Siempre tan herméticos y ahora casi los llamaban a casa para mantenerlos informados de todo lo que estaba ocurriendo. ¿Y el grado de confidencialidad que debían observar?

- No, nada. Simplemente advertirle de que alguien ha estado removiendo las huellas en el lugar donde encontramos a la muchacha – informó Ricardo-.

- Laura Esquivias – dijo el inspector-.

- ¿Cómo dice? – preguntó Ricardo-.

- Es el nombre de la muchacha. Era estudiante de segundo de Arquitectura. Vivía con dos compañeras más en un piso de la zona residencial universitaria. Por lo visto llevaba varios días sin salir del piso. Estaba preparando los exámenes del próximo trimestre y necesitaba relajarse un poco y respirar aire fresco. Había quedado con otras compañeras para ir a bailar a una discoteca. Nunca llegó a la cita. Parece que antes de llegar debió de encontrarse mal y se sentó a descansar.

- Sí, seguramente – contestó Ricardo -.

- ¡¿Alguien removiendo las huellas?! – advirtió pensativo Barroso -. ¿De qué huellas me habla?

(F. Vila. “La muchacha de la Casa Luna”, novela. A Coruña, noviembre 2005)

martes, 23 de diciembre de 2008

La muchacha de la Casa Luna XV. Óleo de Fina Cajiao


Fina Cajiao, óleo.



¡Somos el puente al infinito, que se arquea sobre el mar, se arriesga por placer, vive misterios por la alegría de hacerlo... se pone a prueba una y otra vez, aprende a amar y amar y AMAR! Esto dice Richard Bach en su "autobiografico" Puente al infinito. Y estoy de acuerdo, sobre todo en aprender a Amar en todos los sentidos. Como Fina ama su pintura y así nos lo demuestra.







La muchacha de la Casa Luna

XV

Tenía el tamaño de una tarjeta de visita, pero no lo era. Había algo escrito en él:

Llamar sin falta a las 10:30 697079817 22/02/03

El papel tenía que pertenecer a quien había estado arrastrando un cuerpo en aquel lugar. Entre otras razones, porque estaba demasiado limpio. Y sobre todo porque la fecha que figuraba en él era la de aquel mismo día. Y faltaban quince minutos para las 10:30. Tenía que hacer algo y rápido. Inmediatamente.

- Rosetta, déjame tu móvil.

- ¿Qué ocurre ahora? ¿Qué vas ha hacer? – contestó ella-.

- Después te lo explico. Ahora necesito el teléfono y salir de aquí ¿Por cierto como se hace para ocultar el número del que llama?

Rosetta le cogió el teléfono, se lo preparó y se lo entregó de nuevo.

Ricardo esperó a que faltasen sólo tres minutos para la hora y marcó el número que venía en el papel. Sintió que todos los músculos de su cuerpo se tensaban cuando oyó la primera señal de llamada. Y la tensión aumentó al oír la segunda.

- ¿Andreu? ¿Eres tú? – preguntó una voz de mujer -. ¿Va todo bien?

- Todo limpio y recogido – contestó Ricardo -.

Había puesto la mano delante del teléfono para desfigurar la voz todo lo posible. Tenía que arriesgarse, seguirle la corriente. Estaba convencido de que aquella voz estaba preguntando si no quedaban rastros del asesinato de la muchacha. Sí, asesinato. Ricardo estaba cada vez más convencido de que aquello había sido un asesinato con todas las letras.

- Andreu ¿qué te ocurre en la voz? Te oigo muy mal.

Ricardo se dio cuenta de que tenía que justificar el cambio de voz del supuesto Andreu, si no, todo estaba perdido.

- Alguien está husmeando por aquí cerca y no quiero que me oigan – contestó sin apartar las manos del micro -.

- De acuerdo. Terminaré pronto. Ahora sólo tienes que encargarte del otro problema. Esos dos están resultando demasiado incómodos. Quiero verlos fuera de circulación cuanto antes. Y sobre todo ella. Parece tonta, pero es la más lista de los dos. Debray no es nada sin ella.

Ricardo sintió una punzada en el estomago y gotas de sudor frió comenzaron a bajar por su cuello ¿Qué estaba pasando? ¿Quiénes eran aquellas personas y por qué querían eliminarlos si no tenían nada que ver con aquella muchacha?

- ¿Me has entendido bien? Llámame en cuanta esté el trabajo liquidado ¿De acuerdo? – concluyó la voz de mujer-.

- ¡De acuerdo! – contestó Ricardo -.


Y entonces oyó que el móvil quedaba en silencio. Habían colgado. De repente comenzó a sentir que un temblor “in crescendo” se iba apoderando de su cuerpo. La tensión que había soportado durante la llamada, se iba transformando en algo totalmente distinto.

- Ricardo ¿qué te han dicho? ¿Con quién has hablado?

- Rosetta, esto no ha sido un suicidio, ni una muerte por sobredosis. Ha sido un asesinato – contestó él, cada vez más nervioso-. Y no me preguntes por qué, no lo sé. Lo que sí sé, es que alguien quiere matarnos. Pero tampoco sé por qué.

Rosetta lo miró con los ojos desorbitados y también empezó a ponerse nerviosa. Fue curioso, ella también empezó a temblar.

- ¿Quién… quién nos quiere matar? Y ¿Por qué? – balbuceó-.

(F. Vila. “La muchacha de la Casa Luna”, novela. A Coruña, noviembre 2005)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Nadal 2008



El invernal manto se extiende

hacia todas partes

hoy ha caído en los arrabales

y los ha vestido de gala

con manto de satén blanco

y guirnaldas

con brillo de nácar.


Francisco Vila, del poema “Hibernnia”


¡¡¡Feliz Nadal e Venturoso 2009!!!


A todos los que me siguen y a los que me seguirán después. A todos los que contemplando un lago se sienten compensados y a todos los que mirando al mar sienten lo mismo.





martes, 16 de diciembre de 2008

La muchacha de la Casa Luna XIV. Fina Cajiao, pintora

Fina Cajiao. Óleo

En el mes de Abril de este año en casa me animaron a asistir a la inauguración de una exposición de pintura. La verdad es que no conocía a la pintora, ni tenía referencias de ella, sólo sabía que era la hermana de una compañera de la madre de mis hijos. Y allá nos fuimos, hasta Casa Charry, en Oleiros (A Coruña). Cuando conocí a Fina Cajiao y pude contemplar sus cuadros decidí que algunos de ellos, los que ella quisiera prestarme , iban y debían estar en este blog junto a las obras del resto de mis amigos. Y así, a pesar del retraso por una serie de razones técnico-informáticas, aquí está y estará acompañando a esta novela las próximas semanas, la obra de otra artista que demuestra que lo es en cada pincelada de sus lienzos.



La muchacha de la Casa Luna

XIV

Ricardo estaba desquiciado. Que a él le pasaran estas cosas después de tantos años de investigaciones. No lo aceptaba. Rosetta no daba crédito. Finalmente se había decidido a seguirlo hasta el callejón, y ahora seguía sorprendida de verlo en aquel estado de excitación. Nunca antes lo había visto tan desquiciado. Y lo peor de todo era que no sabía como ayudarlo y tranquilizarlo.

Debray entró en el local intentando, a pesar de su excitación, no pisar los trozos de madera reventados de la puerta, ni los trozos de la cerradura tirados por el suelo. El ambiente en el interior era frío. El abandono y el polvo lo cubrían todo. Una pequeña cocina, un despacho almacén y el bar. Cuatro mesas al fondo, sin sillas, la barra a la derecha. Tres mesas más frente a la barra, pegadas a la pared, con sus correspondientes asientos dobles corridos, estilo americano, y una única mesa junto al ventanal que daba a la calle. Cuánta gente, y coches y vida. Cuánta actividad y algarabía en ocasiones, los días de partido. Cuánto de todo ello se había contemplado desde aquella mesa y a través de aquel ventanal en otros tiempos, cuando el barrio estaba en plena ebullición. Cuando lo habitaban tantos vecinos deseosos de disfrutar de su vida, de su futuro. Aquel barrio que en otros tiempos había llegado a ser de los de más actividad de la ciudad.

Ricardo se agachó en el lugar en donde había visto la zapatilla la noche anterior. Ya no estaba. Había desaparecido al igual que la cinta. ¿Qué relación había entre ambas cosas? En el suelo había polvo. Había polvo por todas partes, pero por ese detalle, Ricardo descubrió unas huellas en el suelo gracias a la luz que entraba por el ventanal. Por la noche no las había visto porque la luz de la linterna no las podía distinguir desde fuera, y los que estuviesen dentro no se darían cuenta de las marcas que estaban dejando ya que la luz de la calle no llegaba a iluminar el interior del local. Y la farola que tendría que iluminarlo estaba rota.

Había huellas de zapatos deportivos. Como mínimo un par de pares distintos. Tal vez un par de ellas fuesen de la muchacha, y las otras… ¿de quién serían las otras? Ricardo debía y quería seguir investigando.

- ¿Qué te parece si utilizas mi teléfono móvil para hacer algunas fotos, antes de que termines alterando todas las huellas? – dijo Rosetta que en ese momento acababa de entrar en el local -. Ric, dime que está pasando ¿Qué es lo que pretendes? Quieres explicarme a que viene toda esta excitación, por algo de lo que hasta ayer no teníamos ni idea. Y que además ya está investigando la policía.

A Rosetta le preocupaba cada vez más, aquel repentino y desaforado interés por un caso que a ellos ni les iba ni les venia. Ya tenían sus propias preocupaciones con el caso de los protésicos, que por cierto ellos sí que se estaban poniendo demasiado nerviosos. Podían denunciarlos, denunciar al periódico, pedir indemnizaciones y ordenes de alejamiento. Podían ir a la cárcel por meter las narices donde no debían haberlo hecho sin cubrirse las espaldas a tiempo. Y no lo habían hecho todavía.

A Ricardo se le habían encendido los ojos y había recuperado las esperanzas. El teléfono de Rosetta para hacer las fotos. Ella ya se lo había comentado en varias ocasiones: <<…Ricardo, deberías cambiar el móvil por uno de tercera generación. Parece mentira que seas periodista…>>.

- Rosetta, anoche después de dejarte y venir aquí, cuando miré a través del ventanal, aquí mismo había una zapatilla deportiva. Nueva, de mujer. Y hoy ya no está. Hay huellas de haber arrastrado a alguien aquí dentro. Esta noche había una serie de cosas que hoy han desaparecido. Y es muy curioso que entre tanto abandono y desorden, alguien se preocupe de hacer desaparecer pruebas de no se qué. Aquí pasa algo y estoy decidido a descubrir de qué se trata – contestó Ricardo, ya algo más calmado -. Además puede ser un buen artículo y seguro que más interesante que lo que ahora estamos haciendo ¿No crees? ¿Estás dispuesta a ayudarme? Te necesito.

- Debray, estamos demasiado comprometidos con el gremio de protésicos. Ya has visto la actitud del presidente. Lo teníamos contra las cuerdas y ahora viene en plan gallito. Si cedemos sólo un poco podemos tirar toda la investigación por la borda. Y hemos trabajado demasiado para perderlo todo por otra investigación que ni tú mismo sabes de qué va. Por muy interesante que te parezca el caso. Además la policía ya ha tomado cartas en el asunto y aunque a ti te parezca que no hacen nada, seguro que no nos han dicho toda la verdad sobre la investigación que están realizando. Tú sabes muy bien que nunca dicen toda la verdad. Y ya oíste al inspector, él lo tenía todo muy claro.

Ricardo apenas la oía.

- Sí, claro. Tienes razón – le contestó sin prestarle atención-.

Acababa de ver la esquina blanca de un papel, que sobresalía por debajo de la pata central de la mesa que quedaba justo al lado de las huellas que tanto le intrigaban. Se agachó y tiró del papel.

(F. Vila F. “La muchacha de la Casa Luna”, novela. A Coruña, noviembre 2005)

A José Rubio Gascón, escultor


Pepe Gascón en su taller con una de sus obras





Hace muchos, muchos años existía un lugar llamado Ferrol. Y en el vivía un artista, un dulce artista que modelaba y moldeaba el dulce. En particular el chocolate, dándole mil y una formas diferentes para hacerlo más apetecible, más apetitoso, más fantástico. Yo lo conocía por Pepe Gascón, el pastelero. Pero pasaron los años, me fui de Ferrol y fui creciendo y aquel artista también creció. Creció como pastelero y sobre todo como artista, como artista escultor. Así que después de muchos años de aquellos dulces recuerdos de Gascón, ahora al volver a Ferrol descubro al Pepe Gascón escultor, al escultor de siempre y desde siempre, artista consolidado, artista reconocido, artista respetado. Y ahora que yo intento ser el que quise ser siempre, escritor y poeta, aquel maestro pastelero que nos hizo soñar sueños dulces, para mi y para el arte se ha convertido en El Escultor de Sueños.

Laureano Quesada en la Rectoral de Cines




Laureano Quesada. "El huerto de la abuela Guillermina", óleo.






El sábado día 20 de Diciembre , o lo que es lo mismo, dentro de cuatro días le hacen un homenaje a Laureano en la Rectoral de Cines, un lugar maravilloso para la inspiración de un artista. Pertenece al ayuntamiento de Oza de los Ríos. Allí va a llevar para exponer parte de sus últimas obras. Entre ellas las que se podrán disfrutar y adquirir en su próxima exposición, conjuntamente con las esculturas de Susi Babío, en la Sala Xerión de A Coruña, como ya he comentado hace poco. Hoy, ahora, quiero mostrar una de los lienzos que más me ha cautivado de la obra de este fantástico artista, porque estoy contemplando el lienzo a través de un cristal de "sueños y ensueños". Y además, al mismo tiempo, estoy escuchando a Enya en su tema Lothlorien del álbum The Celts 2. Así que para que contaros cómo estoy disfrutando. Poco más se puede pedir.