lunes, 18 de mayo de 2009

A Mario Benedetti, poeta

El poeta viajero
1890
Gustave Moreau



Ha muerto otro poeta.
O quizás no ha muerto,

sólo viaja,

su destino: el infinito y las estrellas...



A Mario Benedetti, poeta
Francisco Vila, 18 de mayo de 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

A Emílio Dopico Dorrío... además poeta


Poeta muerto llevado por un centauro
1890
Gustave Moreau



Ha muerto un poeta.
La tierra cubrirá unos versos
que florecerán al alba.

A Emilio Dopico Dorrío... además poeta.

Francisco Vila 14 de Mayo de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

Te busco en las noches...

El crepúsculo, óleo
1882 William Bouguereau


Te busco en las noches
cuando los murciélagos enloquecen el aire

y vuelan y vuelan sin tregua

la obscuridad inmensa.


Te busco en las noches, amada

siempre

bajo un manto de estrellas

y como compañía únicamente

tu silencio, tu mirada

y tus besos que se encienden en mi mente.


Te busco en las noches

y busco tus carícias, mis caricias

tu piel

tus jadeos, tus suspiros

y el sudor que nos abriga.


Francisco Vila
(Del libro de poemas "Siempre, es un Adverbio de Tiempo", A Coruña 2002)




lunes, 11 de mayo de 2009

Hay una muerte...


Hero (1.898)
Sir Lawrence Alma-Tadema



Hay una muerte secreta
que atraviesa el corazón
en espirales
cuando el Amor deja escapar su sonrisa
y sustituye al silencio
por su ausencia
indefinida.
Francisco Vila
("El jinete que cabalga nubes en el cielo", Retazos IX. A Coruña 2002)

martes, 5 de mayo de 2009

A ti que habitas en la nada

Sombrero verde, óleo.
Lilla Cabot Perry, Boston (1848-1933)




La verdad es que estoy enfrascado en un libro de relatos, pero de vez en cuando los versos vuelven, retornan a mí y me es imposible evadirme de ellos. Por lo tanto dejo todo lo que estaba haciendo y escribo un poema que alguien, en otro mundo, en otra vida, en otra realidad paralela, me dicta. Y escribo y escribo, escribo siempre yo o mi otro yo, sinceramente, no lo sé.



A ti que habitas en la nada
que observas estática
desde el mundo onírico de los sueños.
A ti que sin decir palabras
desde el borde exterior del horizonte del silencio
me haces temblar de emoción
cuando te pienso
me haces temblar con sensaciones de amor y odio
cuando te siento.
A ti que estás ahí
y ya no estás por más que quiero
a ti te invoco desde lo más profundo de los tiempos
que un día fui y fuiste y fuimos
y sin saber cómo
desaparecimos de aquel universo de planetas
y estrellas y cometas que giraban sin descanso
que vagaban errantes el espacio
a ti te invoco y te pregunto sin respuestas
¿Por qué la noche acudió a tu silencio
obscureciendo el abismo insondable del universo de galaxias
y planetas?
¿Por qué la luz de miles de soles se apagó
en un ocaso sin retorno
en un ocaso sin remedio?
A ti que estás ahí ¡contesta!
que aunque sé que no hay respuesta
quiero que sepas que aún estoy aquí
habitando, solo, este universo
de galaxias
de estrellas y planetas.
Francisco Vila. A Coruña, abril 2009.

miércoles, 29 de abril de 2009

Yo le compré al cielo...

By the Wayside 1912
John William Godward




Creí verte asomada
transparentando la luna
el perfil de tu cuerpo
y tú vuelta hacia mí sonriendo
cómplice de mis miradas
cómplice de mis deseos.
Hoy sé que no estás
que te has ido
hoy sé que en realidad eras un sueño
fuiste simplemente una ilusión
que comenzó ilusa en una orilla
junto al mar de los deseos.

Francisco Vila
(Versos del poema "Yo le compre al cielo las Pléyades", A Coruña 2002)

lunes, 27 de abril de 2009

La avenida está vacía


Gran Vía
Antonio López

La avenida está vacía
sólo la brisa mueve las ramas

de los tristes árboles

que alegran el paseo en la mañana.


Un coche madrugador

o que aún no se ha acostado

un transeúnte
con su destino marcado
¡...son las seis! ¡Llegaré tarde!


Dos camiones a lo lejos
uno se aleja, la basura

otro regando las calles se acerca

¡Está bien, que queden lavadas!

Están ahí, amenazan, se acercan
las calles vacías, en una hora

estarán llenas.


Hace media hora

la vida dormía, descansaba

ahora mismo se lava

se afeita, se viste

desayuna

y a la calle.

En una hora estaré entrando

si no ¡Llego tarde!


Las calles aún vacías
se desperezan

en las esquinas bostezan

se apagan las farolas

pues el sol se abre paso

sobre los jardines y el campo.

Y un murmullo lejano

crece y crece

hasta hacerse inhumano.

Las calles vacías dejaron paso

a las sonrisas y al llanto

autobuses que pasan, paran

y descargan su jaleada carga.


La avenida está llena.
La avenida vacía

se inundó de repente

de un sonido atronador

tremendamente aterrador, humano.

Francisco Vila (A Coruña, marzo 2007)

martes, 21 de abril de 2009

Y volví a aquel lugar...


Dante Gabriel Rossetti




Y volví a aquel lugar
con la imaginación
y el recuerdo.
Volví solo
volví casi sin aliento
corrí en tu busca
buscando y rebuscando
entre las arenas y el viento.
A dónde has ido
a dónde has escapado
a dónde huyeron tu sombra y tu luz
y tu memoria.
A dónde te alejaron la ansiedad
y el clamor de las hojas del invierno
pues
el calor del verano derritió en mi boca
la humedad más ardiente
de tus besos
y el sonido de tu voz diciéndome
¡Amor! ¡Amor mío, hoy y siempre!

A dónde has ido
quiero soñar contigo otra vez
de nuevo ver tus ojos que me miran
ver el sol a través del brillo de tus lágrimas
quiero soñar contigo junto a mí
en la distancia.

A dónde has ido
quiero estar contigo
aunque no sepas
que en lo más profundo de mi mente
los murmullos de los sueños me han contado
que en aquel lugar
el día y la noche se cruzaron
y surgió el alba en tu sonrisa
y el ocaso de mis horas se detuvo
y no fue un cuento
ni fue real
pero todo fue y nada ocurrió
en aquel lugar a donde he vuelto
en aquel lugar
donde el tiempo era nuestro
en aquel lugar en donde
nunca jamás
la luz del sol volverá a amanecer.


Francisco Vila. A Coruña, abril 2009.

martes, 14 de abril de 2009

Tus ojos, tu mirada

Sir Lawrence Alma-Tadema



Tus ojos
tu mirada
esa luz que ilumina tu sonrisa
cuando me ves
cuando me miras
¡Hola! ¡Buenos días!
¡Vaya, hoy algo te pasa!

Tus ojos
tu mirada
esa luz que al final del saludo
ilumina mi sonrisa
da vida a mi vida
inaugura el regreso del recuerdo
del sabor de los besos
del calor de los abrazos
de la ilusión de dos palabras.

Tus ojos
tu mirada
tu sonrisa
tu fresca y sincera sonrisa
tu ceja, arqueada cuando reclamas
atención , seriedad
un halago
un a ti siempre... , disimulado
un tal vez, quizás
sin mencionarlo.
O es simplemente la ilusión
de un iluso
que sabiéndose perdido
se aferra al sueño inalcanzable
de la ilusión más tenaz
cuando mirándome al espejo
me digo y me repito
¡No es posible, jamás lo ha sido!
ni ayer, ni hoy, ni mañana,
siempre seré
Peter Pan.

Francisco Vila. Pontedeume-A Coruña, abril 2009

jueves, 2 de abril de 2009

Cuando un lago desaparece

Praia

Alfonso Daniel Rodriguez Castelao

(Siglo XX. Técnica mixta sobre papel)



Dicen que algunos lagos desaparecen , como es el caso del lago Jackson en Florida (USA), y ese fenómeno se conoce con el nombre de Sinkhole.
En el caso del lago Jackson ocurre cada veinticinco años. Como si destaparan el desagüe, el agua desaparece en un remolino hacia un oscuro y profundo agujero, todo ello en unas pocas horas. Luego, poco a poco, vuelve a llenarse. Así es la vida, desaparece pero siempre queda la esperanza de que en algún momento vuelva, y sobre todo, que siempre estará ahí.


Te dije ... ¡Adiós!
¡Adiós!
Se oyó tu voz a lo lejos
y la luz de tus ojos
inundó de sombras
la sonrisa de mis días.

Francisco Vila, A Coruña 2002
(Retazos VIII, de "El jinete que cabalga nubes en el cielo")

martes, 31 de marzo de 2009

El Lenguaje Sutil


Laureano Quesada, un amigo. "Maternidad", óleo.




Dicen...

Dicen que en el olvido
las distancias aumentan.
Recuerda los instantes
y se volverán eternos.




Espero el beso...

Espero el beso, la caricia
la sorpresa.
Espero con ansiedad
el regreso.
Desespero.




Maldita vida...

Maldita vida
que he tenido que morir
para vivir siquiera.


Francisco Vila
(Poemas de "El Lenguaje Sutil", A Coruña 2006)

lunes, 30 de marzo de 2009

Mi Mar (A la Ría de Ferrol, en tierra celta)


Se oyen voces a lo lejos:
¡Nueve brazas…! ¡Los bajíos!
¡Acantilado a estribor!
¡Con cuidado, la entrada se estrecha!

Cuentan las leyendas
de historias y de sueños
que el mar se partía en dos
al tensado de cadenas.

Mar de “adentro”, mar de “afuera”
mar tranquilo, mar salvaje
mar a fin de cuentas.

Cuentan las leyendas
que en las noches de luna
y de estrellas
al partirse el mar en dos
se cubría de diamantes “la estrecha”.

Y son recuerdos, que no leyendas
que al final del cálido estío
ardían las aguas sobre la arena
con fuego verde de llama espesa.

Y al arribo del galeón
con la tripulación de vuelta.
Al arribo del pesquero
que la lonja ansiosa espera
la mar se calmaba
las olas serenas
las aguas tranquilas
que embravecidas eran
descansaban entonces
bañando los muelles
de la ría entera.

Mar de “adentro”, mar de “afuera”
mar tranquilo, mar salvaje
mar a fin de cuentas.

Un castillo, dos castillos
son cerberos de presa
que guardan la entrada y la velan
con cadenas de hierro y piedra.
Es al mar, a ese mar
al que guardan.
A esa ría y a los puertos
a quienes velan.

Mar de los Sargazos
en tiempos de tormenta
mar de mis recuerdos
donde navegaron mis juergas.

Mar de puertos pequeños
de mil barcas, de cien veleros
mar de mi vida, de mis amigos
mar interior del mar abierto.

Y desde lo alto vigilante
como un faro entre tinieblas
una ermita lo ilumina
y cien mil almas lo desvelan
a esa mar
a mi mar
al mar
donde el Atlántico se estrecha.

Mar de “adentro”, mar de “afuera”.
Mar a fin de cuentas.

Francisco Vila ("Mi Mar", A Coruña, enero 2009)

jueves, 26 de marzo de 2009

... y mil y una sonrisas



Cierta vez, alguien me preguntó que por qué yo no pintaba siendo de Ferrol, cuna de muchos y grandes pintores. Yo le contesté que en dibujo hice mis pinitos, cuando era joven, pero que me decanté por las letras, también cuando era joven. Y me dí cuenta que me expresaba mejor escribiendo, que se me entendía mejor, que me sentían más y mejor. Por esa razón aquí sigo, seguiré estando y hasta que el cuerpo aguante. Por cierto el de la foto soy yo en un concurso de pintura, Plaza de Armas de Ferrol, año aproximado 64/65. Pobre iluso, lógicamente no gané pero sí estuve muy bien acompañado. Alguien se acordará de aquel momento, si es así, un beso de mi parte.



Quince años, mi vida en un balcón
en mi esquina me olvido y te quiero.

El balcón, tantos días
tantas horas y allí, tras los siglos
el silencio, el secreto, la sonrisa
las notas a escondidas.

Desde el balcón aquellos días
tu mirada en la mía
enfrente una calle, una esquina
en la esquina, huidiza, mi mirada
hacia ti y contigo.

Hoy al abrigo de los siglos y los días
tu recuerdo me recuerda
unos rostros, tus amigas, mis amigos
los domingos al cine, el cuartel
el tren, su silbido, mi ilusión
tu sonrisa, mi primera sonrisa.

En mis ojos hoy se acumulan
tu mirada, tu recuerdo
y mil y una sonrisas.

Dedicado a Sarô Müngaz Mêderbuz (Lefor, Egipto 1.865)
Francisco Vila. "Quince años", poema.
("Las cárceles del viento", libro de poemas. A Coruña 2004)

Le dijo la brisa al viento


Le dijo la brisa al viento

Tengo miedo de no ver la noche
de no saber cuando a ti me acerco
de no saber cómo es tu rostro
de no saber si debo permanecer lejos.

Tengo miedo de esas nubes que me traes
desde tan lejos
de esas olas que acompañas en silencio
de esos campos que azotas en silencio.

Tengo miedo de las aves en el cielo
que cabalgan sobre ti al acecho
de esos truenos que son la voz de tu luz
en el silencio.

Tengo miedo de tus dedos retorcidos
que atraviesan los bosques destrozando las ramas
en invierno
de esos cantos ululantes que arrancas de los árboles
al cielo.

Tengo miedo, le dijo la brisa al viento
de no saber si me ahogarás con tus dedos
de no saber si me llevarás lejos
de no saber si alguna vez podré besar el cielo.

Tengo miedo viento
tengo miedo
pero aún así, te necesito, te deseo y te quiero.

Francisco Vila. "Tengo miedo"
("Ebernach, las memorias de un druida errante", poemas. A Coruña 2002)

miércoles, 25 de marzo de 2009

Los sueños rotos



























La noche ha caído sobre la vida

las luces del destino han agotado su aceite eterno
el aliento cálido de la garganta fresca ha expirado su último suspiro
el valor del corazón guerrero se ha convertido en recuerdo.

Y aquellas manos...
aquellas manos recias y fuertes que sostuvieron las armas en la lucha
yacen inertes, quietas, frías y duras como piedras
agarrotadas, hundidas, aferradas a la tierra.

Y allá a lo lejos los últimos sonidos de los cascos de los caballos
de los vencidos que se alejan
y aquí el silencio, el frío y el miedo de las almas que se quedan.

Y aquí los cuervos, las alimañas, los gusanos y la tierra
y la sangre que la cubre, que la tiñe y que la abona.

Y un silencio inmenso que grita y clama: ¡Victoria!... ¡Deshonra!

Y a lo lejos el triunfo, las miserias, los honores y la gloria
el sol, las nubes, el mar y las olas.

Y un viento frío, desnudo, ululante, fugaz y traidor
y una luz sin día y sin noche
cubren los campos de recuerdos feroces, valientes y violentos.

Recuerdos que quisieron ser futuros.
Recuerdos que quisieron ser el mundo, el poder, la fuerza, la ilusión.
Recuerdos que se apagaron como luces de lámparas sin aceite.
Recuerdos que vivieron efímeros recuerdos de vidas que se fueron.

Y aquí se quedan la noche, la lluvia, el fango y una soledad que ahoga,
y miles de cuerpos que ya no ríen, ni lloran,
que sólo miran con sus ojos fríos
estos extensos campos verdes, serenos,
donde al fin duermen, miles de sueños rotos su sueño.

Francisco Vila. "Los campos de la vida y de la muerte"
("Ebernach, las memorias de un druida errante", A Coruña 2002)

lunes, 23 de marzo de 2009

Y parece que fue ayer






















El otro día buscando unos papeles, que al final no encontré, descubrí , mejor dicho recuperé parte de mi pasado más reciente. Y digo más reciente porque sólo han pasado, más o menos, veinte años. Qué son esos años comparados con la inmensidad del océano, decía alguien que no quería bañarse. Pues la verdad es que son los suficientes para darte cuenta de que la vida hay que vivirla intensa y diariamente. De la mejor forma posible sin irrumpir como un elefante en una cacharrería en las vidas ajenas, que ahora se lleva mucho, y pareciéndonos mal que a alguien se le ocurra preguntarte simplemente -¿Qué, cómo te va la vida?- pregunta el amigo que te encuentras por la calle después de algún tiempo sin veros-.
-¡Y a este qué c... le importa!- es lo primero que piensas al oír su voz-.

Estos de la foto son amigos y compañeros, a los que, aunque haya pasado mucho tiempo sin que nos hayamos visto, nunca les contestaría ni pensaría como ya he dicho antes. Todo lo contrario me alegraría mucho de verlos.

Ahí están Cesar Cambeiro y Roberto Gómez, dos buenos actores de cine y televisión. Y Rus Gonzalez -Moro, Teresa Taboada, Mar de Santiago, Luisa Fernández Miranda y Agustín Hervella y Carlos Carretero.Y los que ya no están entre nosotros, Mª Xosé Fernández y Xosé Rey. Y mi buen amigo, a la par que compañero, Ernesto Regueiro con su barba y melena de aquellos tiempos revolucionarios, teatralmente me refiero, y el que esto escribe a su lado, con el pelo bastante más oscuro que ahora. Y por último decir que sigo considerando a Rosalía de Castro como la poetisa gallega por excelencia, pero hay otra que para mí es una prolongación de ella aparte de amiga y gran persona, y en aquellos tiempos compañera en la farándula, Eva Veiga.
Todos formábamos parte de la compañía de teatro de O Facho en A Coruña, dirigidos por otro gran compañero y amigo, Antón de Santiago. Con él hemos seguido haciendo teatro formando parte de su Compañía de Apropósitos Nito; con lecturas dramatizadas del Tenorio en su compañía Cara de Plata e intentando desafinar lo menos posible en obras de Zarzuela con la Compañía Ofelia Nieto. La cuestión no es el tiempo que ha pasado, si no lo rápido que lo hemos sufrido y disfrutado. Pero bueno ¡Que nos quiten lo bailao! Desde aquí, un saludo cariñoso a todos mis compañeros, a ellos les debo todo lo que he disfrutado y aprendido el mundo de la interpretación y lo sigo haciendo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Sangre celta en las venas


La noche ha caído sobre la vida
las luces del destino han agotado su aceite eterno
el aliento cálido de la garganta fresca ha expirado su último suspiro
el valor del corazón guerrero se ha convertido en recuerdo.

Francisco Vila ("Ebernach, las memorias de un druída errante",
libro de poemas. A Coruña 2002)

lunes, 9 de marzo de 2009

De repente el silencio



De repente el silencio
la respiración se corta
la vida pende del alma
los sueños se amontonan
la existencia fluye a borbotones, impetuosa
la sangre se detiene
el corazón espera
la paz y la calma avanzan.

Ya es tarde, quizás muy tarde
demasiado pronto tal vez.

Aún estoy
¿Y tú?
¿Dónde estás?
Jamás volverás, lo sé
mis manos nunca más tocarán tu piel
y mis labios buscarán la brisa
que seca tu llanto
arremolinando el velo
que roza tu boca en silencio
tu boca
que grita y me llama
que gime y reprocha
¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué te fuiste?
Mi bien, mi vida
¿Por qué cediste?

Me quedo sola, me dejas sola ¡Espera!
¡No te vayas!
¿Por qué no respondes?
¿Por qué no lo impedí?
Al fin te fuiste.
Finalmente me fui.

Muy pronto se agotará el día
y en aquel lugar del primer encuentro
seremos de nuevo extraños
tu y yo
otra vez.

Francisco Vila ("De repente el silencio", poema. A Coruña 2005)


jueves, 5 de marzo de 2009

¡Vencer o morir!



Aulló el instinto libre.

En el interior de la mente
el rugido de la batalla con sonidos de gaitas y tambores
como latidos pulsantes de libertad
elevaron los sentidos al éxtasis
al culmen de los sueños.
Gritó libre la voz libre
y los sones de lejanos timbales
anunciaron a la tormenta y a los truenos.

¡¡Guerra!!
Se oyó a lo lejos desgarrando al viento.
Y cien mil pisadas a la voz de
¡¡Adelante!!
en la dura tierra se hundieron.
Los cascos de miles de caballos
con sus caballeros y sus hierros
avanzaron al trote, luego al galope
finalmente cabalgaron al viento.

Aulló el instinto libre en el frío corazón de hielo.

¡¡Vencer o morir!! Ese es el fin
ese es el lema.
Por la libertad, por la vida
matemos y muramos a un tiempo.
Por la libertad, por los sueños
descubramos la vida
colgando del filo de la espada y del machete.
Luego, tras la batalla
dejadnos dormir en la hierba
que la sangre se humedezca con el frescor de la noche
que el cuerpo no se seque
dejadnos soñar con el viento, soñar con el mar
con el cielo
dejadnos sentir en libertad
la dicha y la suerte de ser eternos.

Francisco Vila ("¡Vencer o morir!", poema. A Coruña 2006)

martes, 3 de marzo de 2009

El Corazón del Tiempo III



Un sólo gesto

Un sólo gesto
llenaría el vacío de las sombras
con mil soles
uno sólo llegaría para inundar de luz
la penumbra de las rosas rojas
en la hierba.

Una mirada aislada
unos ojos que sin mirar
iluminasen de interés el aire
que rodea mi aliento casi ahogado
darían un sentido a mis sentidos
una razón sin disculpa
a mis temores.

Tengo frío, tiemblo
necesito el olor de tus olores
el sabor de tus sabores
tu voz
el sin fin de tus reproches
o nada.

Simplemente necesito
la ausencia de vacío
en el aire que respiro
en tu presencia.

¿Dónde estás?
Necesito respirar cuando tú vuelvas
¡Vuelve!

Francisco Vila ("El Corazón del Tiempo", poemas. A Coruña 2003)