martes 6 de marzo de 2012

Retazos XX


M. Vila


Vi otra vez tus ojos entreabiertos

vi otra vez tu tristeza incorporada
vi otra vez como el tiempo se nos iba
en arroyos juguetones y suicidas.

Vi otra vez tu mirada en la mía
con la ausencia de la luz y de los días
de risas y de besos.

Vi otra vez en tu mirada
que faltaban la esencia de las lágrimas
y la vida.

Francisco E. Vila
(Dedicado a la poetisa gaël Etor Giwae)
("El Libro sin Título" Los Versos Fragmentarios, 2002)

jueves 1 de marzo de 2012

Oigo tu voz allá lejos...

M. Vila


¡Que solo estabas, Jayyam, junto a tu amada!
Ahora que se ha ido, podrás refugiarte en ella.
("Ruba'iyyat". Omar Jayyam, 1047-1122)



Oigo tu voz allá lejos
en el olvido caído en desgracia.
Oigo tu voz una y mil veces
y eres tú junto a mí
no te has ido, aún estás
o tal vez no estás y sólo es tu voz.

Ella te trae a mí
cabalgando aquellos recuerdos solos
cabalgando aquellos instantes
que nunca más volverán a unirnos.

Te tenía entre mis brazos
y el tiempo consumía las horas en instantes
por segundos se median los días
que estábamos juntos.

Ahora que ya no estás nuestro tiempo se alarga
te echo de menos durante días
te recuerdo instante tras instante.

Que nos alejábamos, ya lo sabía
que teníamos que irnos algún día
lo sabíamos.
Que se acabaría aquel sueño
que despertaríamos o despertaría
ya lo sabía
y aún así prolongamos lo imposible
sabiendo, sin querer, que los sueños
sólo son sueños
sueños imposibles cuando te despiertas.

Francisco E . Vila
("SIEMPRE, es un Adverbio de Tiempo", 2002)

miércoles 29 de febrero de 2012

Retazos XI


M. Vila




Efímeros pasos
en la arena.
Silencio huidizo
que gritas mi voz
en el viento del desierto.
Qué es el Amor
más que el Jinete
que Cabalga Nubes
en el Cielo.

Francisco E. Vila
("El Libro sin Título", Los Versos Fragmentarios, 2002)

martes 28 de febrero de 2012

Retazos IX


Michael Parkes




Hay una muerte secreta
que atraviesa el corazón
en espirales
cuando el Amor deja escapar su sonrisa
y sustituye al silencio
por su ausencia
indefinida.


Francisco E. Vila
("El Libro sin Título", Los Versos Fragmentarios, 2002)

lunes 27 de febrero de 2012

Retazos VI

El Beso
Francesco Hayez (1791-1882)




Qué más vacío
inmenso
que el del beso
de los besos del olvido.



Francisco E. Vila
("El Libro sin Título", Los Versos Fragmentarios, 2002)

jueves 23 de febrero de 2012

Qué canta el poeta

Manos de Erasmo (boceto)
Hans Holbein el Joven (1497)



En una ocasión, una amiga, me preguntó qué sentía al escribir mis poemas y le respondí que le contestaría pronto. Unos días más tarde le regalé este poema. Espero tener su permiso para compartirlo hoy en mi blog con vosotros, los que me seguís y los que simplemente hacéis un alto en el camino.


Qué canta el poeta,
con qué sueña.
Qué colores emplea
para pintar el cielo.
Y la luz de las estrellas
cómo brillan con su pluma
con qué reflejo emergen del papel
en cada verso.
Cómo ama el poeta
con qué enloquece.

¿Es amor la poesía que interpreta?
¿Es amor la esencia de sus sueños?
¿Son amor una lágrima en sus ojos
y sus besos?

En cada noche
que se oculta en su mirada
relámpagos de luz despiertan a sus sueños,
(son) el sol de la vida
y de la muerte
junto a un viento de pasiones inmensas
desbocado.
¿Es amante el poeta
del amor
con que se ama al viento?
...................................................
Son amor las aves en el cielo
y los peces que el océano refleja.

Es amor el ratón en la pradera
y la hormiga
en lo alto de la mesa
acechando al pastel, al azúcar
y a las fresas.

Es amor el aire que respiras
y el frío del aliento en la mañana.

Es amor la primavera
y el otoño
y es amor una flor en la maceta.

Es amor el aquí, el hoy
el ahora
y el mañana
y mañana
y el ayer y el anteayer
y el hace un mes.

Es amor lo que escribe este poeta,
será amor
lo seguirá siendo
y seguirá amando siempre
hasta el último soplo de vida
que le quede.

Francisco E. Vila (Marzo 2008)

domingo 12 de febrero de 2012

El ocaso y el alba...

Michael Parkes




Te das cuenta amor
que el ocaso y el alba
son las mentiras del tiempo.
No son
el sueño
y me despierto
son solamente el lugar
entre la vigilia, la huída
y el miedo.

El alba es la vida
tras el sueño que muere.
Es el ocaso la muerte
el último suspiro
que antecede al sueño.

Es el sol que calienta
y la luna es el hielo.

Son el adiós
y el comienzo
son el principio
y el fin.
Son el recuerdo
y el beso
son el abrazo
la caricia, el silencio
y el trueno.

Francisco E. Vila (Del poemario "Entre el ocaso y el alba", 2007)

jueves 26 de enero de 2012

Es tan inmenso el vacío...

The Edge of the Sea at Palavas
Gustave Courbet (1854)



Es tan inmenso el vacío
entre mis manos
que me duelen los dedos
al querer sujetar al tiempo.

Es tan rotunda la realidad
entre mis sienes
que los sueños se quiebran
al intentar imaginar al tiempo.

Es tan cruel la sinceridad
con que me miento
que mis ojos se han secado de lágrimas
que me ayuden a ver pasar al tiempo.

Es tan real, tan real, la realidad del tiempo
que no comprendo el valor que le doy
a imaginar un beso
a soñar un cielo
o a escribir desesperado estos versos.

Francisco E. Vila

miércoles 18 de enero de 2012

Tal vez en un susurro...

Caspar David Friedrich




Tal vez en un susurro
que no alcanzo a comprender,
porque no puedo,
llegue hasta mí la sensación
de tenerte junto a mí,
porque no puedo;
y en un deseo irrefrenable de pasiones
te abrace en el aire sin tenerte,
porque no puedo.
Y al final en silencio... ni un susurro,
alce el vuelo de los sueños que no duermo,
porque, simplemente, no puedo.

Francisco E. Vila (A Coruña, enero 2012)

viernes 5 de agosto de 2011

Ahí vienes...

La dama de Shalot mirando a Lancelot (1894)
John William Waterhouse





Ahí vienes
enroscada en el aire que respiro...
supurando amor
como herida infectada por el tiempo.

Ahí vienes
sola, sin la nieve, ardiente
como una flecha dispuesta a morir
matando.

Ahí vienes
arrugando el entrecejo con mirada extraña
rasgada de dudas
y desprecios.

Ahí vienes
oliendo el aire
olfateando el aire, buscando
hasta encontrarme sin aliento.

Ahí vienes
como la nube que se acuesta
cada tarde
para perderse en las sombras de la noche.

Ahí vienes
como sombra de los sueños
a mi cama
como ansia de ilusiones
que se perdieron
como angustia de mis manos
al no hallarte
como fuego que se apaga
en mi mente
como día y noche y día
al despertarme
como aquella luz que era sol
al apagarse.

Ahí vienes
y entonces, no estaré para encontrarte.

Francisco E. Vila (Pontedeume, Agosto 2011)