lunes, 27 de abril de 2009

La avenida está vacía


Gran Vía
Antonio López

La avenida está vacía
sólo la brisa mueve las ramas

de los tristes árboles

que alegran el paseo en la mañana.


Un coche madrugador

o que aún no se ha acostado

un transeúnte
con su destino marcado
¡...son las seis! ¡Llegaré tarde!


Dos camiones a lo lejos
uno se aleja, la basura

otro regando las calles se acerca

¡Está bien, que queden lavadas!

Están ahí, amenazan, se acercan
las calles vacías, en una hora

estarán llenas.


Hace media hora

la vida dormía, descansaba

ahora mismo se lava

se afeita, se viste

desayuna

y a la calle.

En una hora estaré entrando

si no ¡Llego tarde!


Las calles aún vacías
se desperezan

en las esquinas bostezan

se apagan las farolas

pues el sol se abre paso

sobre los jardines y el campo.

Y un murmullo lejano

crece y crece

hasta hacerse inhumano.

Las calles vacías dejaron paso

a las sonrisas y al llanto

autobuses que pasan, paran

y descargan su jaleada carga.


La avenida está llena.
La avenida vacía

se inundó de repente

de un sonido atronador

tremendamente aterrador, humano.

Francisco Vila (A Coruña, marzo 2007)