jueves, 1 de marzo de 2012

Oigo tu voz allá lejos...

M. Vila


¡Que solo estabas, Jayyam, junto a tu amada!
Ahora que se ha ido, podrás refugiarte en ella.
("Ruba'iyyat". Omar Jayyam, 1047-1122)



Oigo tu voz allá lejos
en el olvido caído en desgracia.
Oigo tu voz una y mil veces
y eres tú junto a mí
no te has ido, aún estás
o tal vez no estás y sólo es tu voz.

Ella te trae a mí
cabalgando aquellos recuerdos solos
cabalgando aquellos instantes
que nunca más volverán a unirnos.

Te tenía entre mis brazos
y el tiempo consumía las horas en instantes
por segundos se median los días
que estábamos juntos.

Ahora que ya no estás nuestro tiempo se alarga
te echo de menos durante días
te recuerdo instante tras instante.

Que nos alejábamos, ya lo sabía
que teníamos que irnos algún día
lo sabíamos.
Que se acabaría aquel sueño
que despertaríamos o despertaría
ya lo sabía
y aún así prolongamos lo imposible
sabiendo, sin querer, que los sueños
sólo son sueños
sueños imposibles cuando te despiertas.

Francisco E . Vila
("SIEMPRE, es un Adverbio de Tiempo", 2002)