lunes, 17 de noviembre de 2008

La muchacha de la Casa Luna X. Óleo de Dolores Parga



Dolores Parga. "Paisaje rural", óleo.



Sigo diciendo que los árboles de Mariló Parga encierran un misterio difícil de descubrir, pero apasionante. Dicen mucho más de lo que simplemente se ve.



La muchacha de la Casa Luna

X

La flor del colgante estaba compuesta por un centro redondo rodeado de cinco pétalos, realizados en piedra luna y engarzados en un armazón de plata. El mismo metal del que estaba hecha la cadena. En el reverso del colgante podía leerse:”9Set5Arül9”. A Ricardo le gustaban los criptogramas y los crucigramas, y todos los acertijos en general. Por algo se había hecho periodista de investigación. Pero aquello en un principio, lo desconcertó. ¿Un nombre? ¿Dos? ¿Una fecha, una clave? Qué significaba aquello. Desde aquel momento ya no dudó de que, tanto el zapato deportivo como el colgante pertenecían a la fallecida. ¿Su nombre era Set o Arül? ¿Sería árabe? Uno de los nombres indudablemente era egipcio. Set, el señor de la noche. El que mató a su hermano Osiris, esposo de Isis y lo cortó en catorce trozos. Pero también era el dios del Valor, el que alanceaba a los enemigos de Ra desde la barca del Sol. Arül no le sonaba, pero estaba seguro de que alguna relación tenía con el mundo árabe, egipcio o sirio. De alguna zona del Norte de África.

De repente se dio cuenta de lo tarde que era y que en unas horas tendría que reunirse con un montón de personas e ir a un ciento de sitios, además de acercarse con Rosetta a la comisaría. Por lo que decidió dejar todo en suspenso e irse a casa. Por la noche intentaría proseguir con la investigación. A fin de cuentas la policía tampoco se había dado mucha prisa. Se guardó el colgante en el bolsillo y se encaminó a su apartamento. Aún le quedaba bastante por andar. Justo en el momento en que comenzaba a marcharse, algo se desprendió del sucio ventanal en el interior de la taberna y fue a parar sobre el zapato deportivo. Un viejo cartel de aviso que no pudo soportar el paso del tiempo: “Peligro. Edificio en estado ruinoso. Riesgo de derrumbe. Por orden municipal, no acercarse”. Ricardo no lo había visto.

(F. Vila, “La muchacha de la Casa Luna”, novela. A Coruña, noviembre 2005)