lunes, 31 de agosto de 2009

"A Betty Millarengo, de poeta a poeta"

Los fines de semana, mi mujer y yo, solemos ir al campo y en nuestra pequeña finca nos dedicamos a la limpieza y mantenimiento de toda la flora que logramos preservar en nuestro escaso reino. A partir de ahora creo que cada vez que tenga que podar los pequeños árboles que allí tenemos, me acordaré y recordaré a aquella paloma blanca que narraba Betty Millarengo en sus "Cuentos infantiles". Aquella paloma que con su pluma y su gota de sangre dió color a las flores del camelio. Recordaré a una poeta de espíritu dulcemente infantil, totalmente enamorada de su pareja ausente a la que dedicaba cada verso de su obra, y con la que, finalmente, ha de estar para toda la eternidad. En recuerdo de Betty, y recordando a la primera poeta que me permitió, cuando ella ya no podía hacerlo, leer uno de sus cuentos, precisamente "Una historia maravillosa en el jardín", en la presentación de su libro de "Cuentos infantiles" el 25 de octubre del 2008, ahora, casi un año después, sólo me resta decirle: ¡Gracias Betty! Y estos versos son para ti.


A ti mujer, a ti poeta
de amplia sonrisa
de mirada atenta.

A ti poeta
enamorada de tus versos
en tus poemas de amor de enamorada
a ti poeta te ruego
que escribas ahora tus versos
en los rayos de luz de la luna
y las estrellas
que escribas ahora tus versos
en los rayos del sol eterno
y en las nubes de un cielo crema.

Que escribas ahora tus versos de amor
dulce poeta
junto a tu amor que te espera.

Francisco Vila ("A Betty ". A Coruña, 27 de Agosto de 2009)