martes, 28 de mayo de 2013

Los besos a escondidas




 Siempre





Los besos a escondidas
¿Recuerdas?
La humedad de mis labios
esperando recibir el deseo abrasante
de tu boca.

A escondidas las caricias
mis manos en tus manos
mis dedos recorriendo un millón
de sueños.

Soñamos una y otra vez
los instantes grabados a fuego
que permaneciesen suspendidos
en el tiempo.

Intentamos retener cada segundo
que cada minuto se transformara eterno
que las noches fuesen días
y los días durmiesen sueños.

Las palabras eran versos
¿Recuerdas?
Tus oídos degustaban las delicias
de un violín que rasgaba el viento.

Las miradas descaradas
¿Recuerdas?
Unos ojos contemplando
observando la luz entrecortada
de unas velas.
Las luces y las sombras de las horas
alargaban las caricias
y los besos,
mantenían vivo el fuego y la brasa
del deseo.

El viento sopló frío e inquieto
los árboles temblaron su desnudez
el cielo desplegó su manto de invierno
y nuestros sueños se fueron
muy lejos, tierra adentro.

Así quedaron ocultos los instantes,
los besos, las caricias, los versos,
mis ojos se cerraron y los tuyos
se hicieron dueños de un mundo
en silencio.

Francisco E. Vila
(del poemario "Siempre, es un Adverbio de Tiempo")

2 comentarios:

Fernanda Hermida dijo...

¡Qué recuerdos!, y, ¡qué manera de expresarlos!, que sin darse cuenta, lleva a quien lo lee a la pasada escena, llegando a sentirme culpable por espiar tan íntimos momentos.

Maruja Quesada dijo...

¡Qué romántico y pasional es tu poema!¡Enhorabuena, Francisco!
Me ha recordado mi primer beso a escondida y, al poeta de mi juventud, Gustavo Adolfo Becquer:
“Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo:
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.

Bess.