sábado, 17 de enero de 2009

A Laureano Quesada, pintor y amigo.


Laureano Quesada. "El espejo", óleo.




Alguien dijo alguna vez que para que el arte sea arte, la obra debe decir algo, transmitir. Supongo que lo que a mi me dice y transmite la obra de Laureano es, simple y llanamente, que está creada por un artista que es arte puro y duro. Siente el arte y su arte lo saca de sus entrañas, lo desgarra hasta el lienzo. Por qué negarlo, la pintura de Laureano me llena el alma de poeta y lo tengo que confesar. Y es por eso que la acompaño con un humilde poema que podía haber sido escrito para este cuadro en particular.


A la vuelta de las horas...


A la vuelta de las horas
al regreso de un momento
le confesé al viento mis recuerdos
y me contestó la ausencia
con silencios y silencios.

(F. Vila, del libro de poemas "El lenguaje sutil". A Coruña, 2006)