miércoles, 2 de septiembre de 2009

Seré breve, casi un suspiro

Cuando llega el otoño, muchos notamos el impacto. A unos les afecta en el sueño, a otros se les ralentiza el ánimo, a otros se les acelera. Unos lloran, otros rien, a otros les embarga la tristeza, etc, etc. A mi me pasa lo que me pasa, como poeta un compendio de todos, como persona lo voy llevando, intento superarlo y superarme a mi mismo. Y sobre todo escribo, escribo mucho y disfruto contemplando la esencia del otoño, lo que significa, el cambio, la muda, el prepararse para hibernar. Vivo, continúo viviendo los días, intensamente, artísticamente, amando. Amando a los árboles, amando a la tierra, al cielo, al viento. Amando a las montañas más altas y a los valles más extensos, al mar, a los ríos y al lago. Amando al aire que respiro y a las aves en el cielo. Amando, e invito a todos a amar, no os preocupéis, no duele, todo lo contrario causa mucho placer y no sólo el que os imagináis ¡que también! Y ahora un poema, pequeño, breve, pero intenso.



Seré breve, casi un suspiro
será un segundo de tiempo escaso

será un instante finito inmenso


¡Te Amo!


Y tú después tendrás la eternidad
para contestar en silencio.

Francisco Vila ("SIEMPRE, es un Adverbio de Tiempo", poemas. A Coruña,
2002)

1 comentario:

Abuela Ciber dijo...

Si es ciero, al menos para mi, despues de amar....amar no duele.

Hermoso lo compartido.

Saludos